El yoga ayuda a los niños a conocerse mejor física, mental y emocionalmente. Pone en sus manos diferentes herramientas para combatir el estrés y resolver situaciones conflictivas. La práctica de esta disciplina mejora su confianza y autoestima. Les ayuda a trabajar la concentración, descubrirse a sí mismos, aceptarse y amarse. Asimismo, también aprenden a tratar con amor y respeto al resto de seres vivos. Además, les aporta una dosis extra de felicidad y alegría.
Un acompañamiento que pretende ser un regalo para que puedan sacar todo su potencial y a la vez mantener el yogui que llevan incorporado de manera innata.
Nuestras sesiones de yoga infantil tienen tanta profundidad como las clases para adultos. En la práctica, van mucho más allá de la realización de posturas (asanas). Las clases son dinámicas, divertidas y llenas de creatividad y movimiento. Usamos juegos, instrumentos musicales, manualidades, cuentos, títeres, material para reciclar y cualquier cosa que se nos ocurra. El trasfondo de la clase puede ser diverso: mejorar sus habilidades de concentración, relajación, empatía, etc., pero también podemos buscar poner el foco a nivel más emocional y trabajar el amor o la tristeza.
La diferencia psicológica y madurativa en la infancia requiere que trabajemos con grupos de edades similares, de esta manera podemos enfocar la clase a las necesidades de cada edad. La duración de la sesión es aproximadamente entre 45 min y 1 h.